Proyecto de conservación
Cómo reorganizamos la información de sala, los recorridos y los avisos de obra para que el personal de atención pudiera responder sin depender de la memoria.
El museo arrastraba tres sistemas distintos para lo mismo: una planilla para el estado de las salas, un cuaderno para las incidencias de mantenimiento y un tablero digital que nadie actualizaba porque no coincidía con ninguno de los otros dos. Cuando una vitrina quedaba fuera de servicio por humedad o una pieza entraba en tratamiento, la información tardaba días en llegar al mostrador. El problema no era la falta de datos, sino que cada área hablaba un idioma distinto sobre el mismo objeto.
La dirección pidió una revisión sin frenar la actividad diaria. El museo abre de martes a domingo y las salas de reserva se consultan con cita previa, así que cualquier cambio tenía que probarse en horario real, no en un laboratorio.
Descartamos reemplazar el sistema de inventario: funciona, está auditado y migrarlo habría costado meses. En cambio, construimos una capa intermedia que lee los datos existentes y los presenta en el orden en que el personal de atención los necesita. Tres decisiones marcaron el trabajo:
Lo que no tocamos: los protocolos de manipulación, los criterios de conservación preventiva ni la autoridad del área técnica sobre el estado de las piezas. El panel informa, no decide.
Trabajamos en cuatro semanas con el equipo del museo. La primera la dedicamos a observar turnos completos y anotar qué consultas se repetían. La segunda, a prototipar en papel y probar con dos personas de mostrador. La tercera, a conectar la capa intermedia con el inventario y el sistema de mantenimiento. La cuarta, a capacitar y ajustar.
Hubo un aprendizaje incómodo: la primera versión mostraba demasiada información por pieza y el personal la ignoraba. Redujimos a cuatro campos visibles y el resto quedó a un clic. Menos era más útil.
El tiempo medio para responder una consulta sobre disponibilidad de una pieza bajó de varios minutos a una lectura directa. Los avisos de obra dejaron de circular por mensajes sueltos. Y, sobre todo, conservación y atención empezaron a usar las mismas palabras, lo que redujo los malentendidos en la coordinación de visitas guiadas.
No fue una transformación espectacular. Fue ordenar lo que ya existía y ponerlo donde se usa.
Este proyecto forma parte de una serie de intervenciones en instituciones patrimoniales. Podés ver otros casos en proyectos o consultar el primero de la serie en Client Onboarding Portal.
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Los informes de este sitio pasan por revisión técnica antes de publicarse. Gabriela coordina los equipos que intervienen fachadas y documenta cada decisión de obra: qué se consolida, qué se reintegra y qué se deja como testigo del paso del tiempo.
FormaciónArquitectura con especialización en restauración de bienes patrimoniales. Trabajo de campo en conventos, cabildos y casas de altos del siglo XVIII.
Áreas de trabajoRevoques de cal, carpintería histórica, cubiertas de teja colonial y reintegración cromática con tierras naturales.
Cómo trabajaAntes de tocar una cornisa, calas de prueba y fichas por paño. Sin diagnóstico previo no hay presupuesto serio.
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